No me pregunten por qué o cómo pasó, pero hay lugares en los cuales no te sientes bienvenido o ''como en casa''. La gente usualmente vive de los defectos de los demás, manifiesta su grandeza a partir de los errores ajenos. Vivimos para señalar, para enloquecer a los demás con nuestras quejas. No tenemos ideas de como llevar una vida sin proyectar nuestros propios problemas al mundo, con nuestra actitud.
Alguien me preguntó un día: ¿Por qué la gente se des-enamora? Bien, creo que es culpa del agua fría, creo que es cuestión de no comprar leche ''de camino''. Creen que son los ''pendejos'' los idiotas o los celos y las infidelidades en sí, pero la triste realidad es que es la falta de cortesía, el egoismo, detalles simples como los reclamos que provoca no sacar la basura son más culpables que todo lo demás. Todos nos sentimos cómodos en algún momento con las persona que convivimos, que no es necesario ser corteses o que algunas cosas ''ya están dichas de antemano'' Cuán equivocado está uno en esos momentos. Incluso, las costumbres del otro cambian, es típico el dicho ''así no era cuándo me enamoré de él/ella" y todo está perdido.
Esas frases acaban con el noviazgo-compromiso-matrimonio más sólido. No olvidemos que la primera regla del amor es anteponer las necesidades del otro siempre y cuando estas no se interpongan con nuestras principales necesidades. Amar al otro es también prometer que nunca se olvidará uno de enamorarse, de ser amable, de comprender hasta donde sea posible. Ahora que lo pienso, podrían ser como las leyes de Asimov, claro si le cambiamos algunas palabras.
No es que yo sepa mucho, pero trato de observar. Cuando alguien no es medianamente feliz solo hay que observar dónde vive, cómo habla, qué hace y qué no. Y la respuesta para ser francos me la sigo formulando y reformulando. Tal vez no logre hacer un teorema de este tipo de cosas, tal vez mi conocido tenga razón y tratar de realizar un teorema a través de un discurso literario sea una estupidez total. Pero ¿y que tal si sí se puede realizar un teorema sobre la soledad, el amor, la vida, la muerte, y las demás tonterías que se me van ocurriendo de a poco?
Mantener las distancias con las ciencias duras quizás no nos haga interesantes, pero estoy segura que para todo hay tiempo y pequeñas soluciones. Quizás, más adelante, yo tenga que tragarme mis propias palabras y asegurarme de darle las gracias a todos los que han estado pensando que nada de lo que pienso respecto al amor y las relaciones personales ahora es cierto. Pero mientras tanto, trataré de buscar que siempre haya agua fría si una persona/animal que yo ame adora el agua fría.
viernes, 5 de julio de 2013
sábado, 29 de junio de 2013
Viernes de salsa, sábados de bachata
El día de ayer se festejaron mis 25 años, lo cual implica una vida que probablemente sea bastante cómoda y placentera puesto que he sido apoyada en todo proyecto que he querido, o que he tenido ganas de hacer, bueno, uno muy importante es la carrera que elegí. En fin, ayer había noche de salsa en el restaurante elegido donde comeríamos mi madre, hermana y yo para festejar mi cumpleaños. Sin embargo, la noche tendría un nuevo ''¿para qué?''
Entre las relaciones interpersonales que puedo rescatar están las de pocas personas que me toman como soy y por quien soy y se sienten a gusto con mi adusta y cruel personalidad que usualmente desconfía de los demás como los gatos. Pero más que nada, y quizás eso lo ignoren, son pocas las personas que saben que me gusta bailar por el mero gusto de desfogar esa actitud con pasos rapidos o lentos y felinos según sea la música elegida.
Más de 24 horas después, no he logrado salir a cubrir esa necesidad rítmica que mi cuerpo me ha pedido, no es que no tenga pareja, en un lugar como ese puedes encontrar buenas parejas de baile, es, la acción en sí.
Tengo cerca de 2 años sin ir al mar propiamente y creí que al llegar a mi ciudad natal de vacaciones no duraría ni dos días cuándo ya tendría líneas de traje de baño marcadas. La realidad es dura, uso bloqueador por el mero hecho de sentir que tengo que protegerme del sol, además que siempre pienso que existe la posibilidad de que alguien llegue y me diga: Súbete al carro, nos vamos a la playa.
Entre las relaciones interpersonales que puedo rescatar están las de pocas personas que me toman como soy y por quien soy y se sienten a gusto con mi adusta y cruel personalidad que usualmente desconfía de los demás como los gatos. Pero más que nada, y quizás eso lo ignoren, son pocas las personas que saben que me gusta bailar por el mero gusto de desfogar esa actitud con pasos rapidos o lentos y felinos según sea la música elegida.
Más de 24 horas después, no he logrado salir a cubrir esa necesidad rítmica que mi cuerpo me ha pedido, no es que no tenga pareja, en un lugar como ese puedes encontrar buenas parejas de baile, es, la acción en sí.
Tengo cerca de 2 años sin ir al mar propiamente y creí que al llegar a mi ciudad natal de vacaciones no duraría ni dos días cuándo ya tendría líneas de traje de baño marcadas. La realidad es dura, uso bloqueador por el mero hecho de sentir que tengo que protegerme del sol, además que siempre pienso que existe la posibilidad de que alguien llegue y me diga: Súbete al carro, nos vamos a la playa.
Ciertamente, mi inacción se ha movido por muchas cosas. Recientemente, subí de peso, lo cual no sería molesto si no tuviera toda una casa señalándolo, sin embargo, curiosamente, personas que no me han visto en mucho tiempo me dicen que me veo más delgada (sí, debo mencionarlo, aparentemente aún no logro lidiar con mis inseguridades) pero yo me cuestiono: ¿De qué sirve verme más delgada si primero, no me siento a gusto y tercero, este cuerpecito no ha sido besado por el sol paceño como es debido? (aún no sé cual es el segundo pero)
Por si fuera poco, seguimos con la lista de inseguridades, me gusta pensar que podré aprender a bailar bachata, tango, danza árabe y demás dentro de poco, en cierta forma lo veo como una manera de acabar con la misma inseguridad de siempre, provocada por una castrante publicidade del ideal femenino.
La cosa está así: entre más veo videos de cómo bailar bachata, más insegura me siento. ¿Por qué? Simple: Todas las bailarinas de bachata tienen un hermoso, redondo y suculento trasero que hace que el baile sea aún más cadencioso, mientras los movimientos de cadera que los acompañan (de los cuales no tengo nada que pedir) crean esos maravillosos ochos que acompañan distintivo baile.
A final de cuentas, estando frente a un monitor escribiendo quejas, frustraciones y sacando ideas absurdas que van acompañadas de música de 4:40, simplemente me veo del otro lado del espejo dorado y polvoriento recostado en la pared como un ser malformado por falta de nalgas, ni más ni menos.
La conclusión, mientras existan reproductores en línea, vídeos sobre bailes que quizás nunca aprenda, todo terminará en una frustración del "yo" y un "ego" herido.
Por si fuera poco, seguimos con la lista de inseguridades, me gusta pensar que podré aprender a bailar bachata, tango, danza árabe y demás dentro de poco, en cierta forma lo veo como una manera de acabar con la misma inseguridad de siempre, provocada por una castrante publicidade del ideal femenino.
La cosa está así: entre más veo videos de cómo bailar bachata, más insegura me siento. ¿Por qué? Simple: Todas las bailarinas de bachata tienen un hermoso, redondo y suculento trasero que hace que el baile sea aún más cadencioso, mientras los movimientos de cadera que los acompañan (de los cuales no tengo nada que pedir) crean esos maravillosos ochos que acompañan distintivo baile.
A final de cuentas, estando frente a un monitor escribiendo quejas, frustraciones y sacando ideas absurdas que van acompañadas de música de 4:40, simplemente me veo del otro lado del espejo dorado y polvoriento recostado en la pared como un ser malformado por falta de nalgas, ni más ni menos.
La conclusión, mientras existan reproductores en línea, vídeos sobre bailes que quizás nunca aprenda, todo terminará en una frustración del "yo" y un "ego" herido.
martes, 2 de abril de 2013
El viajero del tiempo (Confesiones de un muerto)
El
viajero del tiempo (Confesiones de un muerto)
¿De
qué dimensión has salido? No puedo evitar sentirme atraído por esa mirada
profunda, o preguntarme al menos a cual época perteneces, de qué arrogante
señor has dejado de ser sirviente o cuántos te han servido a ti.
Tampoco puedo evitar recordar cada uno de tus movimientos, el aliento de tus labios, expidiendo ese sabor dulce llegando hasta mi cuello. Rodeándolo, probándolo con parsimonia, buscando algún secreto que esconden los cabellos sueltos que el tiempo me ha impuesto.
¿Qué podría ser más precioso que la ausencia de sentimientos, pero hacerte al mismo tiempo inolvidable? Si me das a elegir, me enlisto a las filas de Saladino, o lucho por una fe que he encontrado entre tus muslos, la cual quema, pero al mismo tiempo engullo gozando de su sabor.
Y aún así, no te encuentro entre mis sábanas, rodeada de estos brazos tercos a los que perteneces, pero qué se le puede hacer, los momentos íntimos duran lo que un suspiro y aunque a gritos te llamo, no hay guitarra que pueda acompañar esta desgarrada voz, desde un orden impuesto, pues has logrado darme paz.
Como siempre, admiro lo que tu cuerpo puede lograr, si con él has unido naciones, imagina entonces qué hace cuando te pruebo, silencioso, acompasado. Inevitablemente mis ojos observan la letanía atrapada en tu respiración, si tan solo pudiera oírte rezar por tus dioses muertos y gozarte en cada Pater Noster.
Es inevitable, lo siento, mi mente viaja tan rápido gozando de los pliegues de tu cuerpo, cada bello recuerdo que se depositó bajo las yemas de mis dedos, el gemido agotado y el llegar tremebundo que gritabas en mis oídos. No te culpo, el dolor es inevitable, el amor es una filosa espada que penetra hasta hacernos sangrar y yo, no pude más que malograr nuestros besos.
Tampoco puedo evitar recordar cada uno de tus movimientos, el aliento de tus labios, expidiendo ese sabor dulce llegando hasta mi cuello. Rodeándolo, probándolo con parsimonia, buscando algún secreto que esconden los cabellos sueltos que el tiempo me ha impuesto.
¿Qué podría ser más precioso que la ausencia de sentimientos, pero hacerte al mismo tiempo inolvidable? Si me das a elegir, me enlisto a las filas de Saladino, o lucho por una fe que he encontrado entre tus muslos, la cual quema, pero al mismo tiempo engullo gozando de su sabor.
Y aún así, no te encuentro entre mis sábanas, rodeada de estos brazos tercos a los que perteneces, pero qué se le puede hacer, los momentos íntimos duran lo que un suspiro y aunque a gritos te llamo, no hay guitarra que pueda acompañar esta desgarrada voz, desde un orden impuesto, pues has logrado darme paz.
Como siempre, admiro lo que tu cuerpo puede lograr, si con él has unido naciones, imagina entonces qué hace cuando te pruebo, silencioso, acompasado. Inevitablemente mis ojos observan la letanía atrapada en tu respiración, si tan solo pudiera oírte rezar por tus dioses muertos y gozarte en cada Pater Noster.
Es inevitable, lo siento, mi mente viaja tan rápido gozando de los pliegues de tu cuerpo, cada bello recuerdo que se depositó bajo las yemas de mis dedos, el gemido agotado y el llegar tremebundo que gritabas en mis oídos. No te culpo, el dolor es inevitable, el amor es una filosa espada que penetra hasta hacernos sangrar y yo, no pude más que malograr nuestros besos.
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