sábado, 29 de junio de 2013

Viernes de salsa, sábados de bachata

El día de ayer se festejaron mis 25 años, lo cual implica una vida que probablemente sea bastante cómoda y placentera puesto que he sido apoyada en todo proyecto que he querido, o que he tenido ganas de hacer, bueno, uno muy importante es la carrera que elegí. En fin, ayer había noche de salsa en el restaurante elegido  donde comeríamos mi madre, hermana y yo para festejar mi cumpleaños. Sin embargo, la noche tendría un nuevo ''¿para qué?''

Entre las relaciones interpersonales que puedo rescatar están las de pocas personas que me toman como soy y por quien soy y se sienten a gusto con mi adusta y cruel personalidad que usualmente desconfía de los demás como los gatos. Pero más que nada, y quizás eso lo ignoren, son pocas las personas que saben que me gusta bailar por el mero gusto de desfogar esa actitud con pasos rapidos o lentos y felinos según sea la música elegida.

Más de 24 horas después, no he logrado salir a cubrir esa necesidad rítmica que mi cuerpo me ha pedido, no es que no tenga pareja, en un lugar como ese puedes encontrar buenas parejas de baile, es, la acción en sí.

Tengo cerca de 2 años sin ir al mar propiamente y creí que al llegar a mi ciudad natal de vacaciones no duraría ni dos días cuándo ya tendría líneas de traje de baño marcadas. La realidad es dura, uso bloqueador por el mero hecho de sentir que tengo que protegerme del sol, además que siempre pienso que existe la posibilidad de que alguien llegue y me diga: Súbete al carro, nos vamos a la playa.

Ciertamente, mi inacción se ha movido por muchas cosas. Recientemente, subí de peso, lo cual no sería molesto si no tuviera toda una casa señalándolo, sin embargo, curiosamente, personas que no me han visto en mucho tiempo me dicen que me veo más delgada (sí, debo mencionarlo, aparentemente aún no logro lidiar con mis inseguridades) pero yo me cuestiono: ¿De qué sirve verme más delgada si primero, no me siento a gusto y tercero, este cuerpecito no ha sido besado por el sol paceño como es debido? (aún no sé cual es el segundo pero)

Por si fuera poco, seguimos con la lista de inseguridades, me gusta pensar que podré aprender a bailar bachata, tango, danza árabe y demás dentro de poco, en cierta forma lo veo como una manera de acabar con la misma inseguridad de siempre, provocada por una castrante publicidade del ideal femenino.

La cosa está así: entre más veo videos de cómo bailar bachata, más insegura me siento. ¿Por qué? Simple: Todas las bailarinas de bachata tienen un hermoso, redondo y suculento trasero que hace que el baile sea aún más cadencioso, mientras los movimientos de cadera que los acompañan (de los cuales no tengo nada que pedir) crean esos maravillosos ochos que acompañan distintivo baile.

A final de cuentas, estando frente a un monitor escribiendo quejas, frustraciones y sacando ideas absurdas que van acompañadas de música de 4:40, simplemente me veo del otro lado del espejo dorado y polvoriento recostado en la pared como un ser malformado por falta de nalgas, ni más ni menos.

La conclusión, mientras existan reproductores en línea, vídeos sobre bailes que quizás nunca aprenda, todo terminará en una frustración del "yo" y un "ego" herido.