miércoles, 31 de octubre de 2012

Impotencia

No sé qué esperar,
 te veo plana, blanca como hoja, 
y de repente me dan ganas de escribirte, 
de borrarte tantas historias
 que han pasado a la memoria. 

Te deslizas brujita mía, 
por entre los pesados escalones sufriendo,
 lo sé, y no puedo hacer nada.

 La impotencia me hace verte desde mi cuarto
 sin poder decirte algo mejor,
 ni lograr hacerte sentir bien.

¿Qué se puede hacer con el amor sino esperarlo?
 detrás de una cobija que nos de seguridad 
o entre las calles mientras cuidamos de no caernos en un hueco, 
si supiera hacer algo,
entre estos días rotos, 
la calma debe venir...
tiene que.

Mientras yo solamente 
creo que el año es terrible
 no importa si empieza o termina,
 simplemente las cosas se complican más de la cuenta
 y a veces ya no tiene caso seguir…

Te desvisto de lágrimas de vez en cuando, 
a pesar de que busque el consuelo en la nevera,
 si tan solo supiera brujita mía, 
 traerte a mis brazos esta noche
y enseñarte quién eras. 

Te extraño, lo sabes, 
siempre lo has tenido en mente, 
pero ahora, justo ahora 
no se si eres solo un reflejo
 o un demonio que me imita.

lunes, 29 de octubre de 2012

Pabellón 03: Wanderlust


    Si te viera un día, tendría para amanecer feliz una semana completa,
    no me importaría el tráfico o el sol,
    o la lluvia o esa melancolía que me ofrecen los días nublados.

    Estoy buscando y haciendo todo lo que me has recomendado,
    pero aún así no logro ubicarnos en el tiempo
    ese en que todo lo que hicimos juntos era tan creativo.

    A veces pienso que rememoro ese día en París,
     pero nada llega claramente,
     y te muerdo los ojos
     para arrancarte los recuerdos.

    Cuando no te veo, 
    todas estas manías y fobias se me presentan, 
    comienzo de a poco y luego trato de relajarme, 
    se que hoy las cosas que pueda decirte no son nuevas,
    te las he dicho antes,
    y que no tengo por qué sentirme mal. 

    Pero me encanta sentirte tan cerca 
    no puedo evitar recordar nuestros breves encuentros…

    Nuestras manos siempre han acomodado los cabellos del otro.
 
    ¿Recuerdas cuando llevabas el cabello largo 
    y solía atarte un fino listón negro?
   
    Y cómo olvidar nuestros encuentros junto al río, 
     mientras que tú tratabas de hacerme creer que pescarías algo
     y yo esperaba impaciente 
     con la merienda bajo aquel suave árbol.
 
    Los recuerdos aparecen entre mis pensamientos punzando, 
    porque añoro una época de la que ni siquiera recuerdas nada,

    Pero y si es cierto y solo te he visto una noche, 
    cómo haré entonces para decirte que cada vez que pienso en ti 
    vienen más y más recuerdos que ya no se si sucedieron o solamente fantaseo..

   Estoy atrapada entre las cuatro paredes,
   pincel en mano, recordándonos y creando un paisaje a mi alrededor,
   a partir de fragmentos de memorias 
                                                     ya añejadas por las telarañas que las rodean…
 

Dicen por allí

Dado que las emociones se vuelven cada vez más distantes y las relaciones que más funcionan son ocasionales, llega un momento en el que decides darle un vistazo a tu vida en los últimos diez años y te das cuenta de muchas cosas...

Triste es sin embargo, revisar la agenda que te ha acompañado los últimos cinco y darte cuenta que el día de tu cumpleaños no hay anotación alguna.

Darle ánimos a los otros es más fácil cuándo no te preguntan qué hubieras hecho tu, uno cree que estando lejos emocionalmente despierta un lado más maduro de su ser.

A veces, y solo a veces, las personas más hurañas tiene más cosas que compartirte, quizá estés siguiendo un camino difícil, pero si en vez de tomarse el tiempo en conocerse hablan mal del otro como si no pudieran ganarse su confianza como amigos pierdes el tiempo y eres aún más incapaz de interactuar socialmente que esa persona extraña.

viernes, 19 de octubre de 2012

Pabellón 02


Te quiero del lado izquierdo, 
 del lado del corazón 
 dónde los murmullos duermen un sentimiento,
  inutilizando el fuego que consume este amor imposible 
 donde se esconde ese odio inexplicable hacia Neruda y los reclamos de Storni.

Lejos de saber cómo comportarme en tu presencia, 
 tiemblo y divago enormemente
 sin poder darle  sentido a lo que digo. 
-Actúa naturalmente- me reclamo, 
 pero no se puede pensar mucho
 cuando el hemisferio izquierdo te falla.

Dejar de pensar a oscuras nunca nos ha hecho bien, 
 el matiz es muy triste
 y ya no encuentro la manera de encender de a poco la hoguera del alma,
 sería absurdo pensarlo así,
 está por demás evitar esta combustión interna casi instantánea que provoca lo siniestro.

Del lado izquierdo te quiero, 
 para que sientas lo que primero se rompe,
 lo que primero estrujas sin compasión. 

Bendita ignorancia, bendito silencio, bendita timidez.
 Dices que tienes todo el tiempo del mundo para quererme,
 pero ya llevamos más de cien años 
                                                      y aún no sucede nada.

Tampoco  sé si pueda esperar otra madrugada, 
 si podré soportar el sentimiento tembloroso
 ese que busca escaparse por los labios resecos que tanto han besado. 
 Pero sigo esperándote, buscándote y a la vez escondiéndome de tu luz espectral.

Nuestras vidas son como fractales que nunca acaban 
 y se licuan entre espirales de claroscuros, 
 con todo,  sigo a la espera del fin
 dentro de este vórtice que se alimenta de sueños y madrugadas sin ir a dormir,
 inquieta como siempre en el balcón, 
 apretujando angustiosa mente el lado izquierdo.