lunes, 29 de octubre de 2012

Pabellón 03: Wanderlust


    Si te viera un día, tendría para amanecer feliz una semana completa,
    no me importaría el tráfico o el sol,
    o la lluvia o esa melancolía que me ofrecen los días nublados.

    Estoy buscando y haciendo todo lo que me has recomendado,
    pero aún así no logro ubicarnos en el tiempo
    ese en que todo lo que hicimos juntos era tan creativo.

    A veces pienso que rememoro ese día en París,
     pero nada llega claramente,
     y te muerdo los ojos
     para arrancarte los recuerdos.

    Cuando no te veo, 
    todas estas manías y fobias se me presentan, 
    comienzo de a poco y luego trato de relajarme, 
    se que hoy las cosas que pueda decirte no son nuevas,
    te las he dicho antes,
    y que no tengo por qué sentirme mal. 

    Pero me encanta sentirte tan cerca 
    no puedo evitar recordar nuestros breves encuentros…

    Nuestras manos siempre han acomodado los cabellos del otro.
 
    ¿Recuerdas cuando llevabas el cabello largo 
    y solía atarte un fino listón negro?
   
    Y cómo olvidar nuestros encuentros junto al río, 
     mientras que tú tratabas de hacerme creer que pescarías algo
     y yo esperaba impaciente 
     con la merienda bajo aquel suave árbol.
 
    Los recuerdos aparecen entre mis pensamientos punzando, 
    porque añoro una época de la que ni siquiera recuerdas nada,

    Pero y si es cierto y solo te he visto una noche, 
    cómo haré entonces para decirte que cada vez que pienso en ti 
    vienen más y más recuerdos que ya no se si sucedieron o solamente fantaseo..

   Estoy atrapada entre las cuatro paredes,
   pincel en mano, recordándonos y creando un paisaje a mi alrededor,
   a partir de fragmentos de memorias 
                                                     ya añejadas por las telarañas que las rodean…
 

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