domingo, 18 de noviembre de 2012

Eso que llaman madurar

Dado que las emociones se vuelven cada vez más distantes y las relaciones que más funcionan son ocasionales, llega un momento en el que decides darle un vistazo a tu vida en los últimos diez años y te das cuenta de muchas cosas...

Triste es sin embargo, revisar la agenda que te ha acompañado los últimos cinco y darte cuenta que el día de tu cumpleaños no hay anotación alguna

Entre tanto, no es nostalgia por la vejez, si no por el tiempo perdido avejentándote con gente que no lo merecía y que realmente nunca respetó tus planes o te apoyó. Curiosamente, a otras personas que sí lo hubieran hecho y hubieran liberado un espacio de sus pensamientos por cualquier cosa que tu les pudieras pedir, dejaste que se fueran alejando, tantas amistades, que por lo buenas que son, saben que la cajeteaste y te perdonan

Curioso es cuando piensas que estás solo en el mundo y comienzas a preguntar ¿Por qué casi no me hablabas, por qué nunca salíamos? La respuesta es obvia, repetitiva, tanto que te averguenza. ''Siempre estabas ocupada con esa persona'' Si hubiese sabido que mis planes tendrían tantos problemas y que mis momentos al lado de personas que sí me valoraban los hubiera captado a la primera, sería más feliz.

Pero por qué digo esto, sencillo. Porque hoy me doy cuenta que simplemente todo está en mí, ningún otro ser podrá darme la libertad o quitármela si yo no lo permito, y además, porque a pesar de todo vas aprendiendo.

No es bueno arrepentirse de las cosas, pero siempre es bueno tener en cuenta que cuando lo echaste todo a perder lo único que queda es tener un poco de humildad y reconocerlo. Ahora bien, todo lo sucedido se ha disfrutado en grande, se ha llorado en grande y nadie puede decirte que tu vida es un desperdicio, tal vez el tiempo pudo invertirse mejor, pero no queda más que seguir adelante y estabilizarte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario