La
muerte de John Hurt no lastima, arde. El actor británico, quien
fuera nombrado 'Sir' por su majestad la Reina de Inglaterra hace tan
solo dos años, muere el 27 de enero de 2017. Para alguien como yo,
quién ha sido su admiradora desde pequeña, su muerte es un último
acto de represión.
Dirán
ustedes ¿por qué se relaciona su muerte con la represión? Pues verán, durante
toda su vida, el actor trabajó en películas y proyectos de
diferente índole, ciencia ficción, horror, cine de arte… Llega a
mi mente el recuerdo de 1984, basada en el libro de George Orwel,
este actor le dio vida a uno de los personajes principales de la obra
con excepcional maestría. Su don era hacernos creer que vivimos el
momento, que estábamos allí en el bosque donde le hizo el amor a
Julia o entre los infiltrados de Goldstein.
Le
dio su cara a diferentes personajes que quedarán para siempre en
nuestra memoria: desde un monstruoso hombre hasta doctor que lo da todo por la humanidad en Doctor Who.
Es
él, quién con su asombrosa capacidad actoral nos hace preguntarnos
si realmente estamos siendo observadores del caos desde fuera o ya
somos parte del mismo.
Sus
películas han sido inspiración para muchos, de eso no cabe duda.
Una gran cantidad de actores y directores claman que ha sido un honor
trabajar a su lado. Sus personajes siempre caóticos y con energía
pura, casi alienigena han provocado que muchos sigan su ejemplo.
El
cáncer había sido el Dalek del War Doctor durante varios años. Como
siempre, malignos y pacientes, esperaron atacar con doble fuerza a
pesar de que se había anunciado que los había vencido. Un dolor
misterioso y sus dos corazones dejaron de latir, fin de su última
reencarnación.
Estoy
segura que ya descansa junto a su amada Anwen. Pero ahora solo me
queda preguntarme: Una vez que se ha ido el defensor de la humanidad,
¿cuantos corazones quedan lastimados tras su partida?
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