Canto marcial diluido para curar el mal de viejo
¿Estás tú presente cada vez que me desnudo?
A la cima del manzano me lanzo,
Esperando encontrar peras más arriba.
cualquiera
nadie
Retroceso todo
cambia, una casa es un puente.
nada
poco
El absurdo de no saber a cual extremo perteneces.
Mezo las hojas del gran árbol para que no me olviden
carezco de savia, de ámbar, de luz.
No estás a la deriva -dicen- imprime los cabellos del
mar
llora con él y tal vez con él duerme.
No soy hasta que estoy sin mí, sin otros
y al mismo tiempo, pretendo la mortalidad.
Confieso mi fragilidad pero caigo y el vitral se hace
añicos.
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