martes, 11 de septiembre de 2012

Pabellón 01


No puedo dejar de oler tu nombre, 
porque a cada trago mi alma se escapa
con tan solo pensarte.

 Puedo sentirte a cada sorbo,
 bajo esta piel que te respira 
y no deja de evocar tu presencia.

 Y estas ganas de tocar cada átomo
 en cualquier dimensión
 en la que tu esencia haya estado presente.

Sin embargo te has ido,
y ya no estás entre mis CO2 para respirarte 
hasta que los pulmones estallen 
en un frenesí indiscreto 
que me permita dejar de soñarte.

Aún en tu no presencia, 
dejo de escribirte para soñar
con el próximo de tus cortos abrazos.

¿Serías tu quién se presentó a mi habitación de noche? 
entre destellos azules
 y el magma que expiraba mi cuerpo.

Antes de tenerte en mis brazos 
ya quiero, creo y siento perderte…

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